La famosa fascitis plantar

¡Hola!

Permíteme que te hable de algo importante. La fascitis plantar es una de las afecciones más comunes que veo en mi consulta. Se caracteriza por un dolor intenso en la planta del pie, especialmente cerca del talón. Este malestar es causado por la inflamación de la fascia plantar, un tejido que conecta el talón con los dedos del pie. Aunque cualquier persona puede sufrir de fascitis, también conocida como fasciosis o fasciopatía, es más común en quienes tienen sobrepeso, realizan actividades de alto impacto o usan calzado inadecuado.

A menudo, mis pacientes confunden la fascitis plantar con el espolón calcáneo. Es importante aclarar que, aunque ambos problemas pueden coexistir, no son lo mismo. El espolón calcáneo es un crecimiento óseo en el talón que puede desarrollarse como resultado de la fascitis plantar pero no siempre provoca dolor. En cambio, la fascitis plantar es una inflamación del tejido y su principal síntoma es el dolor al caminar especialmente al levantarse por la mañana o después de un periodo de inactividad.

En mi práctica clínica he visto cómo el tratamiento de la fascitis plantar ha avanzado significativamente en los últimos años. Entre las opciones más innovadoras que ofrezcemos en nuestro centro se encuentran la microcirugía guiada por imagen que permite tratar esta  dolencia de manera menos invasiva y con una recuperación más rápida. Además, los tratamientos regenerativos, como la terapia con plasma rico en plaquetas (PRP), están demostrando ser efectivos para acelerar la curación de los tejidos dañados.

También utilizamos tratamientos rehabilitadores que complementan a los anteriores. La diatermia, por ejemplo, es una técnica que emplea corrientes electromagnéticas para generar calor en los tejidos profundos del pie. Este calor aumenta el flujo sanguíneo lo que ayuda a reducir la inflamación y acelera el proceso de curación. La diatermia también contribuye a la relajación de los músculos y a la disminución del dolor, proporcionando un alivio significativo a mis pacientes.

Por otro lado, la neuromodulación con magnetoterapia es otra herramienta valiosa en mi arsenal terapéutico. Esta técnica utiliza campos magnéticos para estimular los nervios y promover la regeneración de los tejidos. A través de sesiones controladas, se puede ayudar a disminuir la percepción del dolor y facilitar la recuperación, especialmente en casos más crónicos de fascitis plantar.

No debo olvidar los tratamientos clásicos, como las plantillas ortopédicas, que ayudan a distribuir la presión de manera uniforme y ofrecen soporte al arco del pie aliviando así el dolor. En nuestra clínica, nos esfuerzamos por ofrecer un enfoque integral para tratar la fascitis plantar combinando lo último en tecnología con un cuidado personalizado, asegurando la mejor calidad de vida para mis pacientes.

Nos vemos.

Manuel.